UNIVERSIDAD NORORIENTAL PRIVADA
“GRAN MARISCAL DE AYACUCHO”
UNIVERSIDAD “VALLE DEL MOMBOY”
DECANATO DE INVESTIGACION Y POSTGRADO
PROGRAMA DE MAESTRIA
MENCION: GERENCIA EDUCATIVA.
Facilitador:
Msc. Yolanda Esteban
Participantes:
Espc. Araque Edaige
Espc. Contreras Yessica
Espc. Mora María
Espc. Ortega Yolimar
Espc. Sánchez Reynaldo
Octubre, 2015
Tabla de Contenido
ü Introducción
ü Modelo
Curricular y su utilidad gerencial
ü Urgentes
decisiones para el desarrollo curricular en acción
ü Conclusión
ü Bibliografía.
Introducción
El
Currículo Nacional Bolivariano forma parte del Nuevo Diseño Curricular del
Sistema Educativo venezolano. Se describe como un proyecto de gran envergadura
debido a que está sustentado con datos históricos, pedagógicos, filosóficos,
sociales, culturales, psicológicos, políticos, metodológicos, científicos y
humanísticos que servirá de fundamento para la formación integral de niños,
niñas, jóvenes, adultos, adultas que hacen vida académica en Venezuela, en cada
uno de los subsistemas que conforma el presente currículo ya que en la medida
en que el proceso de enseñanza es un proceso intencional, éste debe tener una
lógica, es decir, debe presentar unos principios de procedimiento para qué la
complejidad de aspectos implicados en dicho proceso estén integrados dentro de
un proyecto ordenado donde encontremos una continuidad entre las intenciones y las
acciones. Para conseguir esta continuidad resulta necesario planificar los
contenidos y las actividades con un cierto orden.
Modelo
Curricular y su utilidad gerencial
La
educación es el proceso mediante el cual se generan aprendizajes significativos,
consolidados en la planificación curricular, cuyo objetivo principal es la
calidad de la formación del estudiante, basados en la eficacia y eficiencia de
los métodos pedagógicos durante el proceso de enseñanza y aprendizaje, que
radica en los planteamientos de una correcta y adecuada planificación, dado
que, la calidad depende principalmente del docente, de la forma en que cumpla
con las funciones administrativas, tales como: planificación, organización,
dirección y control; todos estos aspectos son parte del currículo, que van de
la mano con la comunidad educativa para conocer su realidad a partir de las
necesidades detectadas.
El
Sistema Educativo Bolivariano constituye un elemento primordial para la
construcción del modelo de la nueva República, ejercida por intermedio del
Ministerio del Poder Popular para la Educación en los siguientes subsistemas:
Educación Inicial Bolivariana (niveles Maternal y Preescolar); Educación
Primaria Bolivariana (de 1º a 6º grado); Educación Secundaria Bolivariana, en
sus dos alternativas de estudio (Liceo Bolivariano, de 1° a 5° año; y Escuela
Técnica Robinsoniana y Zamorana, de 1° a 6° año); Educación Especial; Educación
Intercultural y Educación de Jóvenes, Adultos y Adultas (incluye la Misión
Robinson 1 y 2 y la Misión Ribas).
De
esta forma uno de los subsistemas mencionados por el autor es el subsistema de
Educación primaria Bolivariana que garantiza la formación integral de los niños
y las niñas desde los seis (6) hasta los doce (12) años de edad, o hasta su
ingreso al subsistema siguiente, su finalidad es formar niños y niñas con
actitud reflexiva, crítica e independiente, con eminente interés por la
actividad científica, humanista y artística; con una conciencia que les permita
comprender, confrontar y verificar su realidad por sí mismos y sí mismas; que
aprendan desde el entorno, para que sean cada vez más participativos,
protagónicos y corresponsables de su actuación en la escuela, familia y
comunidad.
En
este particular, el Subsistema de Educación Bolivariana, busca promover
actitudes para el amor y el respeto hacia la Patria, con una visión
integracionista y de cooperación hacia los pueblos de Latinoamérica, el Caribe
y el mundo; del mismo modo que reafirma hábitos de higiene individual y
colectiva en los niños y las niñas, incluyendo aquellos que favorezcan su salud
preventiva e integral, de acuerdo con los fines y preceptos de la Constitución
Nacional, enmarcadas en el Currículo Bolivariano.
Desde
esta perspectiva, el Currículo Bolivariano es un proceso crítico y democrático
a través del cual se toman decisiones respecto al qué, para qué, cómo, cuándo,
dónde, en cuánto tiempo se pretenden dar los aprendizajes, el mismo se
desarrolla dentro de las relaciones de corresponsabilidad entre la escuela,
familia y comunidad, determinado por valores, principios e intencionalidades,
establecidas a partir de necesidades geohistóricas de una práctica social;
estructurado en saberes, haceres y relaciones que se proponen, disponen y desarrollan
la transformación social, Organizar, diseñar, implementar, direccionar,
coordinar, evaluar y sistematizar acciones y actividades que permitan el
desarrollo del proceso de aprendizaje garantizando la transformación y la
apertura de la comunidad en el quehacer de la escuela al proyectar su acción
social y pedagógica en el proceso de formación de ciudadanía. Así como, la
consolidación de una educación liberadora y emancipadora
La
planificación del Subsistema de Educación Bolivariana tiene por finalidad
establecer de manera sencilla y precisa los aspectos filosóficos que orientan
la misión de la escuela, que aunque están diseñados a la luz de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela y de los planes de la nación, se
diferencian en función de las características socio-culturales de la comunidad
donde está ubicada la escuela; se operacionaliza a través de un plan de acción,
a partir de la intencionalidad educativa articulado con los pilares, ejes
integradores, todo ello dirigido por el director de la institución conjuntamente
con los autores y actores del ámbito educativo.
Por
ello, el Sistema Educativo Bolivariano, permite a los gerentes monitorear el
desempeño de su institución, y de esta manera, detectar con tiempo las
problemáticas que se presentan, tomar las mejores decisiones y establecer las
correcciones necesarias lo más pronto posible, Sin embargo, estas decisiones no
deben ser tomadas unilateralmente, sino que desde la conformación del proyecto
con la participación de todos los actores y autores del proceso educativo.Sobre
la base de las consideraciones anteriores, para lograr una buena planificación
es necesario contar con una serie de aspectos, tales como: una gerencia útil,
que promueva una diversidad de actividades: motivación, liderazgo y autoridad
en forma efectiva, que conduzcan a mejoras sustanciales en la institución.
Bajo
esta premisa, la planificación realizada adecuadamente tiene un impacto directo
en distintas áreas del quehacer educativo, dado que su importancia radica en
que puede contribuir efectivamente en la mejora permanente de la educación
primaria, así como también, se orienta a la búsqueda de nuevos proyectos que
permitan la incorporación de ideas innovadoras, que mejoran la calidad
educativa desde el punto de vista de su práctica y de los procesos implícitos
en ella.
En
consecuencia, el director en su condición de gerente, debe estar capacitado
para comprender que la planificación es un proceso integral, flexible, e
intencionado y a la vez, estar consciente de la realidad educativa nacional y
regional, para la toma de decisiones justas y oportunas, referente a la
reorientación de la planificación, acorde con las necesidades del plantel.Para
finalizar, este modelo apoya al directivo en dirigir el sistema que representa
la escuela en aras de ofrecer un servicio de alta calidad, orientados a generar
la innovación educativa y las mejoras con el propósito de organizar, diseñar,
implementar, direccionar, coordinar, evaluar y sistematizar acciones y
actividades que permitan el desarrollo del proceso de aprendizaje que
garanticen la transformación y la apertura de la comunidad en el quehacer de la
escuela al proyectar su acción social y pedagógica en el proceso de formación
de ciudadanía, así como, consolidación de una educación emancipadora.
Estos planteamientos
nos llevan a reconocer, en consecuencia, el valor de la gerencia para la
educación y en forma especial para el desarrollo y la evaluación curricular.
Por lo tanto, el propósito de este trabajo es analizar algunos factores
relacionados con la gerencia, área de la que los educadores pueden aprender
para desarrollar procesos en forma más racional y adecuada. Así, los
planteamientos quedan fundamentados sobre los siguientes referentes que
demuestran no sólo una estrecha relación entre gerencia y educación, sino que
evidencian su aplicabilidad para el mejoramiento de la gestión educativa en
nuestro país. Ellos son:
·
La gerencia avanzada: la organización que asegura efectividad,
productividad y satisfacción, atendiendo a la competencia y el compromiso de
los trabajadores.
·
Las megatendencias que hacen que el pensamiento se mueva hacia
conceptos novedosos: procesos, clientes, consenso, refuerzo positivo,
mejoramiento, desempeño, flexibilidad, valores compartidos y creación de
riqueza.
·
Las organizaciones inteligentes que buscan su revitalización por
medio de la aplicación del pensamiento sistémico y destacan su capacidad para
aprender. Ellas centran la atención en lograr un producto de calidad a bajo
costo pero con innovación.
·
Las megatendencias en educación que centran la atención en
características de innovación: actitudes, valores, proyectos, cooperación,
creatividad, descubrimiento, conciencia, libertad y diversidad, entre otros
referentes no menos importantes como el de la experiencia educativa centrada en
el estudiante.
·
Los nuevos enfoques curriculares que anteponen los conceptos de
contexto, decisión por consenso, experiencia, estudiante y aprendizaje
significativo como referentes esenciales de su concepción.
·
Por último, las decisiones educacionales más urgentes de Venezuela
enmarcadas en la posibilidad de la renovación del Estado, la promoción de los
diseños curriculares por regiones y la gestión autónoma de las escuelas.
Con estos
referentes se tendrían mejores proyectos educacionales que asegurarían los
aprendizajes significativos en los estudiantes con el menor gasto de energía y
con la mayor innovación.
Urgentes decisiones
para el desarrollo curricular en acción
Una de las ideas que ha estado tomando fuerza en el estado del área es
el desarrollo de diseños curriculares locales y regionales. El curriculum nacional cede paso a
este concepto y sería como un desprendimiento del excesivo poder que tienen los
Ministerios de Educación en algunos países. En este sentido, las experiencias
en Venezuela han sido peculiares. La administración 94-99 podría haber
concentrado sus esfuerzos en un proceso de renovación del papel del Estado y
haberle devuelto la facultad a las comunidades de decidir sobre sus diseños.
Pero no lo hizo. Se prefirió la reforma con la consecuencia de seguir
concibiendo el curriculum como plan. Sin embargo, un proceso
de flexibilización curricular hubiese promovido -sin miedos, marchas y
contramarchas- dos estrategias de cambio inteligentes: la gestión
autónoma de la escuela y los diseños curriculares por localidades. La
administración actual no ha tocado a profundidad el asunto y como Estado
interventor, no ha podido darle viabilidad y concreción al concepto de la
democracia participativa (Rey, 2001).
Sobre esta visión, los académicos e investigadores han expresado sus
opiniones. Al analizar la obra de Magendzo (1986), se pueden observar
cuidadosamente algunos argumentos fundamentales que apoyan un diseño curricular
descentralizado para América Latina: a) las desventajas de los diseños
nacionales: irrelevancia y abultamiento; b) el conocimiento de las disciplinas
como centro de los diseños; c) la uniformidad y la planificación centralizada;
d) importaciones curriculares inadaptables e inflexibles, entre otras no menos
importantes críticas. Ante estos argumentos debemos concluir que, con diseños
curriculares de corte nacional, hacemos reproducción y no recreación cultural,
en consecuencia, se consume pero no se crea ni se transforma la cultura.
Partiendo de esta idea, se pone de manifiesto que hoy más que nunca la
escuela debe rescatar un papel transformador sobre la base de cierta
independencia y autonomía que genere la creación de vías propias de
autorregulaciones. Este proceso permitirá al directivo recuperar su autoridad y
responsabilidad ante los problemas institucionales, así se podrá disminuir la
desidia que impera en muchos centros escolares, puesto que se espera al
"papá" Estado para la solución de los problemas. En esta misma
dirección, se le permitirá al maestro desarrollar su trabajo profesional con
autonomía, creatividad y dignidad. Por supuesto, al estudiante se le permitirá
hacer su trabajo con creatividad e identificación con sus intereses, necesidades
y realidades. En fin, se permitirá fundamentalmente redefinir propósitos,
espacios y procesos propios de la escuela.
Autores de renombre concuerdan en que el espacio de la escuela no sería
el único en dedicarse al aprendizaje. Al respecto, Drucker (1993) habla de que
los cambios drásticos debido a la revolución tecnológica han traído al salón
herramientas que afectan la forma en la que se conduce el proceso de enseñanza
y aprendizaje. Se impone usar racionalmente la tecnología y construir un
sistema educativo que propicie una sociedad del conocimiento. Señala que la
escolarización no será un monopolio de las escuelas puesto que la sociedad
deberá incluir a las organizaciones de todo tipo bajo la definición de
institución de aprendizaje. Pero esta reflexión hace pensar en el papel actual
de la escuela que debe retomar su "negocio" de siempre, el
aprendizaje, desde una visión renovada.
El Proyecto Escuela o Proyecto de Plantel y los proyectos de aula son
vías expeditas para lograr esa visión renovada de la educación. No obstante,
éstas deben desarrollarse en un marco de adecuada autonomía. En relación con
los proyectos de escuela es necesario aclarar algunas ideas que puedan iluminar
su adopción. Toda innovación educativa tiene como centro al estudiante y el aprendizaje
significativo. Estos proyectos desvirtúan su esencia, entonces, cuando las
metas asistenciales (comedor, uniformes, zapatos, etc.) se tornan en asuntos
más importantes que la transformación de las prácticas pedagógicas y la
consecución del logro de aprendizajes relevantes y duraderos, es decir,
aprendizajes para toda la vida del estudiante. La escuela no puede falsificar
sus funciones ya que la parte asistencial, en apoyo a los estudiantes, debe
estar en manos de la comunidad local, auspiciada por una verdadera gestión
municipal y secundada por las organizaciones sociales no gubernamentales.
Juntas podrán combinar recursos del Estado y de la sociedad en general para
atender las prioridades de la escuela.
Ante estas ideas, es bueno plantear una nueva discusión sobre el Estado
Docente y la Sociedad Educadora. Se ha orientado mal esta discusión al
concebirlas como dos constructos sociales e instancias separadas. La nación o
la sociedad se constituyen en república y ésta a su vez crea al Estado. Así, el
Estado, con sus instituciones y poderes, constituye una parte de la sociedad y
a ella responde. El Estado es educador en su condición de pertenencia a la
sociedad. Por su parte, la Sociedad Educadora se vale del Estado para asumir su
rol en forma sistemática y política en términos de servicio público. El poder
que se otorga al Estado debe asumirse con espíritu de verdadero servicio, lo
contrario sería una dictadura pública. Esto implica que otras instituciones y
"poderes", si bien no de Estado pero sí sociales, tengan la
obligación –para no verlo desde el ángulo del derecho solamente– de opinar y
decidir sobre la educación como servicio, proceso y producto.
Cuando el Estado se impone o más bien los individuos de Estado, muchos
de ellos con muy poca claridad para el ejercicio del poder con espíritu de
servicio, se pierde la orientación del proceso. Las consecuencias de esta
pérdida se manifiestan en extremos de ineficiencia e ineficacia y en el peor de
los casos, en una pérdida de perspectiva acompañada de adoctrinamiento y falsos
valores educativos. Esta falsa perspectiva se fundamenta en visiones parciales
concretadas en proyectos que a la larga no se sustentan en fines educacionales
que permitan poner en manos del pueblo el acceso al conocimiento y la marcha
del pensamiento. Por el contrario, se sustentan en procesos que a la larga
terminan por armar al pueblo con todo menos conocimiento.
Planteamos una participación que no debe agotarse o resumirse a formas
periféricas y en instancias diferentes que dejen fuera a la escuela. La
sociedad debe traducir sus decisiones educacionales en la Escuela, que
es la institución propia para tal fin. Se plantea aquí, en concordancia con el
concepto de curriculum comprehensivo
que tal participación debe llegar a la formulación de diseños curriculares
contextualizados y regionalizados. Así que si se quieren hacer cambios hay que
dotar a las escuelas de tal poder en una legislación que los propicie,
inclusive con piso constitucional.
Para esas transformaciones, se hace necesario contar con docentes y
administradores educacionales que sean verdaderos gestores de la calidad y la
excelencia. En consecuencia, se plantea aquí la urgente necesidad de revisar
los programas de formación docente y transformarlos sobre la base de nuevos
paradigmas educacionales. La reflexión sobre el perfil del docente debe
realizarse en un marco de revisión de la labor educativa integral, no alejada
del quehacer cotidiano de la vida de las escuelas, apoyada en la innovación y
en la acción de cambio entendidas como procesos de ruptura con formas de
actuación ya superadas.
Por
otra parte encontramos El modelo curricular de investigación - acción fue
propuesto por Lawrence Stenhouse en su intento por encontrar un
modelo de investigación y desarrollo del currículo. En dicho modelo, Stenhouse afirma
que el currículo es un instrumento potente e inmediato para la transformación
de la enseñanza, porque es una fecunda guía para el
profesor. En ese sentido las ideas pedagógicas se presentan como más
importantes para la identidad personal y profesional del profesor que como algo
útil para su actividad práctica. Esta premisa explica la separación entre teoría y práctica,
y entre investigación y acción.
Según Stenhouse, para que el currículo sea el elemento transformador
debe tener otra forma y un proceso de elaboración e implementación diferente.
Un currículo, si es valioso, a través de materiales y criterios para llevar a
cabo la enseñanza, expresa una visión de lo que es el conocimiento y una
concepción clara del proceso de la educación.
Proporciona al profesor la capacidad de desarrollar nuevas habilidades
relacionando estas, con las concepciones del conocimiento y
del aprendizaje. Para Stenhouse, el objetivo del currículo y el desarrollo del
profesor antes mencionado, deben ir unidos.
El modelo de Investigación – Acción que propone Stenhouse está basado en
un proceso que comprende ciertos elementos básicos:
·
Respeto a la naturaleza del conocimiento y la metodología.
·
Consideración con el proceso de aprendizaje.
·
Enfoque coherente al proceso de enseñanza.
Según Stenhouse, la mejora de la enseñanza se logra a través de la
mejora del arte del profesor y no por los intentos de mejorar los resultados de
aprendizaje. El currículo capacita para probar ideas en la práctica; para que
el profesor se convierta en un investigador de su propia experiencia de
enseñanza. Los elementos que se articulan en la práctica para dar paso a lo que
se conoce como investigación – acción, están relacionados con la labor del profesor.
Este debe ser autónomo y libre, debe tener claros sus propósitos y siempre ser
guiado por el conocimiento.
·
La investigación es el potencial del estudiante, la
preocupación del mismo, su colaboración y el perfeccionamiento de su potencial.
·
La acción es la actividad realizada en acorde con
lo teórico para desarrollar el potencial del estudiante.
En definitiva, el modelo curricular de Lawrence Stenhouse es una tentativa para comunicar los
principios y rasgos esenciales de un propósito educativo, de forma tal que
permanezca abierto a una discusión crítica y pueda ser trasladado efectivamente
a la práctica; para ello, un currículo debe estar basado en la praxis.
Conclusión
El
diseño curricular puede entenderse como una dimensión del curriculum que revela
la metodología, las acciones y el resultado del diagnóstico, modelación,
estructuración, y organización de los proyectos curriculares. Prescribe una
concepción educativa determinada que, al ejecutarse, pretende solucionar
problemas y satisfacer necesidades y, en su evaluación, posibilita el
perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje. El diseño curricular es
metodología en el sentido que su contenido explica cómo elaborar la concepción
curricular; es acción en la medida que constituye un proceso de elaboración; y
es resultado porque de dicho proceso quedan plasmados en documentos
curriculares dicha concepción y las formas de ponerla en práctica y evaluarla.
Bibliografía.
ü https://es.scribd.com/doc/21636353/Introduccion-a-los-modelos-de-disseno-curricular