miércoles, 17 de febrero de 2016

Estrategias para mejorar el clima organizacional II

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Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior
Universidad  Nororiental Privada
Gran Mariscal de Ayacucho
Universidad Valle del Momboy



                                                                                                         Facilitador:
MSc. Yolanda Esteban

Clima 
(Organizacional y Laboral)


Participantes:
Contreras Yessica
C.I: 16.859.395





Santa Bárbara, 28 de Enero de 2016

El medio físico y humano en el que se lleva a cabo la jornada laboral es lo que se conoce como ambiente laboral que se encuentra íntimamente relacionada con la productividad, creatividad, competitividad y el alcance de las metas propuestas por una empresa, pues un buen ambiente laboral servirá para potenciar el funcionamiento efectivo de la misma.

Diversos estudios se han llevado a cabo para lograr el desarrollo y mantenimiento de un buen ambiente laboral, el interés viene dado por la necesidad de tener dentro de las organizaciones, empleados motivados que se sientan identificados con los objetivos de la empresa y sientan satisfechas sus necesidades y expectativas. 

Existen muchos factores asociados con el logro de un ambiente laboral positivo, dirigido al éxito, productividad, competitividad y altos niveles de creatividad de nuestras organizaciones, sin embargo para que estas estrategias sean duraderas debemos implantar una gestión de escucha a los trabajadores y un plan de incentivos constante en la empresa.

Expertos en Recursos Humanos coinciden en afirmar que, para que las organizaciones  de cualquier tamaño progresen, es fundamental generar un buen clima laboral. Por esa razón, resulta vital que el ámbito de trabajo sea agradable y estimulante para todos. Un buen ambiente contribuye a tener un equipo más productivo y comprometido con la empresa o la organización que sea, clientes más satisfechos y por ende, personas más felices.

Para mejorar el clima organizacional o clima labora en cualquier ámbito se pueden aplicar las siguientes estrategias
:
1.Acercarse a los empleados y ganarse su confianza. Empezar con detalles sencillos, como agradecer a las personas del equipo por su labor y reconocer sus aciertos. Estos pequeños cambios, alentarán a otros a hacer lo mismo y se sentirán tranquilos de acudir al otro cuando tengan alguna duda, nuevas ideas o inquietudes.

2. sacar tiempo para poder escucharlos. Con esto se logrará no sólo obtener ideas para mejorar el desempeño en las distintas áreas, sino que  se podrá reconocer los problemas, las personas que restan valor a la organización y todos aquellos elementos que frenan el buen funcionamiento de la empresa en sus distintos niveles.

3. Manejar apropiadamente las crisis. Cuando las cosas se ponen difíciles en una empresa, oficina o como se llame la situacion mantener la calma, el orden y el entusiasmo es vital para el clima laboral. Brindar la información que el personal necesita, transmitir los mensajes correctamente y mostrar seguridad en el manejo del problema, ayudarán al ambiente de la compañía.

4. Recordar que a la gente le gusta sentirse tomada en cuenta. Si se desea implementar algún cambio en algún departamento, preguntar a los trabajadores sobre el mismo, o si algo no está funcionando como debería, cuestionar a la personas sobre las razones y pedirles que propongan soluciones.

5. Fomentar el respeto ante todo. Es difícil imaginar que todos los integrantes de una empresa se van a llevar completamente bien, por ello es muy importante promover la tolerancia, el respeto y la armonía entre el personal.

Cambios simples pueden hacer una gran diferencia, empleados satisfechos son empleados productivos. Desarrollar un clima laboral favorable lleva tiempo, no obstante, tiene múltiples beneficios: los trabajadores aportan su mejor desempeño a la empresa, se crean sólidos equipos de trabajo y la empresa se puede enfocar mejor en cumplir sus metas

Estrategias para mejorar el clima organizacional I

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Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior
Universidad  Nororiental Privada
Gran Mariscal de Ayacucho
Universidad Valle del Momboy



                                                                                                         Facilitador:
MSc. Yolanda Esteban

Clima 
(Organizacional y Laboral)


Participantes:
Araque Edaige
C.I: 17.357.079





Santa Bárbara, 28 de Enero de 2016

El Clima Organizacional se refiere al ambiente que se crea y se vive en las organizaciones laborales, los estados de ánimo y como estas variables pueden afectar el desempeño de los trabajadores.

Se considera que el clima organizacional llega a formar parte de la cultura de cada empresa, es decir, es parte de la personalidad propia de la organización y es tan variable como el temperamento de cada persona que trabaja dentro de su ambiente. Después de que se efectúa la medición del clima de una empresa y se realiza el análisis de los resultados obtenidos, el principal objetivo será la propuesta para corregir, mejorar y mantener resultados positivos en el ambiente laboral.

El clima laboral, aunque no se perciba a primera vista, es uno de los pilares de la sostenibilidad de la empresa, oficina o como se llame la situación , ¿por qué?, porque el producto o servicio deviene de las personas que lo producen, ya sea directo o indirecto, por eso, es importante generar un ambiente agradable
Bien dicen que la felicidad está en los pequeños detalles. Esta teoría también es aplicable al clima laboral de una empresa, oficina o como se le llame, sin importar cuál sea su tamaño o giro. No se necesita colocar una mesa de billar en un área de juegos ni regalarle a cada empleado una tableta último modelo. 

          Afortunadamente, existen estrategias muy simples y de bajo costo que pueden ayudar a mejorar de manera considerable el ambiente en las oficinas, así como las relaciones entre todos los miembros del equipo.
Ejemplo:
·         Crear proyectos que no estén relacionados con el trabajo
esta es una forma de relajar y hacer más divertido el clima laboral realizar proyectos ajenos al trabajo diario de los miembros. Podría ser algo en beneficio de la empresa, como decorar de manera original la oficina, desarrollar algún prototipo de un producto aunque no se vaya a lanzar o trabajar en conjunto diseñando una campaña de marketing. Salir de la rutina les permitirá aumentar su creatividad, abandonar su 
zona de confort e interactuar con personas con las que normalmente no lo hacen.  
 
·         Motivar la salud del equipo. Pocas cosas harán sentir a los empleados valorados como mostrar una preocupación genuina por su salud y bienestar. Impulsar en la oficina el ejercicio y la alimentación sana, entregando, por ejemplo, opciones de frutas y yogurt para desayunar o también se puede instalar o  acondicionar un pequeño espacio (incluso en el mismo escritorio) donde cada mañana o a medio día hagan ejercicios a conveniencia de cada quien. Incluso otra idea es crear una oficina bici-amigable, donde puedan estacionar sus bicicletas, e inscribir a equipos a carreras o eventos deportivos. Además, cada seis meses o un año realiza chequeo para evaluar el estado de salud de cada miembro. 

·         Realizar actividades fuera de la oficina. Las actividades recreativas y ajenas al contexto laboral pueden ser ideales para motivar el trabajo en equipo y las relaciones entre sus miembros. Al menos una vez al mes planear una reunión (de preferencia al aire libre) donde se conviva con los colaboradores y se despejen del estrés del trabajo diario. Se podría organizar un partido de futbol, un día de campo o la visita a un recinto cultural o evento artístico, en fin una actividad extra que realce el ánimo y combata el estrés.


Es importante recordar que la integración es fundamental para aumentar la lealtad por la empresa y mejorar el clima laboral ya que es un trabajo de todos los días, se va construyendo y fortaleciendo poco a poco, y debe ser una iniciativa del que lidera el grupo. Una estrategia que sin duda ayudará a aumentar la productividad en cualquier ámbito. 

Ensayo Comportamiento Organizacional

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Universidad  Nororiental Privada
Gran Mariscal de Ayacucho
Universidad Valle del Momboy








Ensayo





                                                      Facilitador: MsC. Yolanda Esteban
                                                  Maestrantes: Sánchez Reynaldo








Santa Bárbara, diciembre de 2015
La sociedad humana, responde a criterios organizacionales. La presencia del modelo correspondiente a la organización, es permanente, define el contexto del grupo y de todo elemento formal de un colectivo, representando un mecanismo de agrupación funcional, altamente convencional, según el cual, todos los componentes de un sistema, tienden a establecer relaciones a partir de sus requerimientos y necesidades, facilitando su evolución positiva. La civilización moderna depende de organizaciones como la forma más eficiente y racional que se conoce de agrupación social, estas son poderosos instrumentos sociales que combinan el esfuerzo humano, los recursos naturales y la maquinaria tecnológica para lograr fines determinados. Su presencia es de carácter histórico y hasta vegetativo, en el sentido de conformar un modelo natural.
En tal sentido, la evolución histórica de este modelo funcional, ha presentado un desarrollo progresivo y dinámico, estableciendo mecanismos de optimización constante, en casos como la aparición y aplicación sistemática de conceptos como la planificación, la coordinación la dirección y el control, gracias al estudio de la administración la cual es considerada por Sikula (2003) como “La planeación, organización, control, dirección, comunicación y toma de decisiones que cualquier organización lleva a cabo con el fin de coordinar los diferentes recursos para crear eficientemente algún producto o servicio” (s.n). Es decir, un esfuerzo dirigido a otorgar preeminencia a la gestión coordinada de esfuerzos para el logro de un objetivo previamente planteado a través de mecanismos validados por la administración adecuada.
Al respecto, es la administración la que asume el compromiso de la empresa u organización  para lograr los objetivos propuestos  por esta y de esta manera obtener una producción de calidad en el tiempo requerido usando la planificación y seguimiento del cumplimiento, tomando en cuenta para ello los recursos materiales y humanos que estén a su alcance, por lo tanto para que esto se logre es necesario tener presente la administración de personal adecuada, precisando las funciones principales que en la práctica incluyen el empleo de recursos humanos, es decir, que cada uno conozca la función que desempeña, es por ello que el gerente debe velar por la planeación de los recursos humanos permitiendo determinar y satisfacer los requisitos del personal, con el fin de llevar a cabo los planes integrales de una organización.
            Ahora bien, en la actividad escolar, requiere de una serie de conceptos asociados a la acción de aula, ella por si misma constituye solo una parte, sustancial, pero no absoluta de su gestión institucional. Para Pumar (2012): “Al definir la acción escolar, se estiman espacios de tipo general y específicos, en los que se incluyen aspectos como la interacción laboral o la adquisición de recursos para el aula, todos son importantes” (p. 23). Para el autor, se trata de una concepción integral, definida por la incorporación de diversos elementos con los que la institución termina por cumplir su cometido de manera efectiva.
De lo anterior, surge una idea central, determinada por la interconexión positiva que deben tener estos elementos, conjugándose en un concepto denominado clima organizacional. El mismo se define como el conjunto de factores que determinan la actividad de una organización, ofreciendo una analogía con el ambiente. Es concebido por Gordon (2008), como “El conjunto de percepciones, sentimientos, actitudes, hábitos, creencias, valores, tradiciones y formas de interacción dentro y entre los grupos existentes en todas las organizaciones” (p. 54), es decir, la gama de situaciones y factores que pueden afectar la acción escolar, desde la perspectiva de los docentes y directivos, como actores institucionales.
En función de este concepto, se han desarrollado experiencias basadas en ofrecer elementos positivos de interacción entre los actores escolares. En Argentina por ejemplo, se estima la cultura organizacional, como un elemento determinantes de la acción escolar, llegando a desarrollar matrices de evaluación en las cuales, se toman en cuenta los aspectos ligados a este concepto. En efecto, Plaza (2013) afirma: “La consideración en torno al clima organizacional es fundamental para la escuela, no se trata solo de relaciones laborales, sino de la optimización del desempeño docente” (p. 4). Se enmarca de esta manera, el conjunto de factores que pueden afectar el desarrollo efectivo de los objetivos institucionales.
Dicha posición ecléctica, se complementa con lo señalado por Martínez (2009) en torno a la escuela colombiana “En la nueva educación propuesta, cada factor es importante, pero sobre todo, aquel que contribuye a mejorar el ambiente del aula y promover el aprendizaje de manera positiva” (p. 56). Para este autor, la referencia es al carácter globalizado y ecléctico, que puede llegar a tener la función escolar, y la manera como la misma, depende de conceptos variados, en algunos casos, dispersos, pero siempre conjugados en la idea dela cultura organizacional como su soporte básico.
El desarrollo de este tipo de ambientación positiva, se refiere a aspectos que no se limitan al aula o a la referencia administrativa, por el contrario, establecen un patrón regulado por la caracterización de la escuela como una organización productiva, destinada a una acción específica, definida por el conjunto de elementos que colaboran en su objetivo funcional, como es el proceso de enseñanza y aprendizaje.  Por ello, este concepto incluye motivación, cumplimiento de logros, desarrollo personal, alcance de metas, así como otros factores que pueden operar en espacios diferentes a la escuela, pero que la identifican como una institución de finalidades específicas.
Sin embargo, la atención prestada a los elementos que conforman el clima organizacional en la escuela, es relativamente reciente. De hecho, las primeras investigaciones en este sentido, datan de la década de los años 90, ello debido a la gestión del concepto señalado, solo hasta el periodo inmediatamente anterior al señalado. En Venezuela, incluso es aún más reciente y su estudio se limita en muchos aspectos a la puntualización en torno al desempeño docente como elemento central, más no a la gestión de la escuela en general o del proceso de enseñanza y aprendizaje. Se trata de una actividad a la que se le ha prestado poca atención y sobre la cual, Oliveros (2012) plantea: “El clima organizacional no es un tema recurrente en las evaluaciones realizadas en las instituciones educativas” (p. 239). Para la autora, este concepto es poco usual, por lo complejo que termina siendo en ambientes como los escolares, en donde existen muchas variables de estudio.
En efecto, la escuela y no solo la venezolana, es muy compleja desde el punto de vista de su referencia laboral y pedagógica y generalmente, ambos conceptos se mantienen alejados de la consideración de los evaluadores. Se asume como cierto, que la administración es un espacio de carácter tan concreto, que debe ser manejado de manera específica, alejándola de la consideración en torno al proceso de enseñanza y aprendizaje, esto según la apreciación de Méndez (2008), quien señala: “La gerencia educativa, se concentra en los aspectos administrativos, en muchos casos como producto de una concepción errada de la gestión escolar” (p. 41). De acuerdo con esta visión, el directivo se centra fundamentalmente en aspectos relativos al funcionamiento administrativo, dejando de lado la conexión que estos mantienen con lo pedagógico. Dicha separación termina por convertir al área de evaluación laboral, como un campo alterno, pero no interactivo con el aspecto pedagógico, causando una seria divergencia de criterios, cuando ambos se encuentran en cualquier aspecto institucional. En este sentido, cabe destacar la opinión de Luque (2008), al expresar: “La Escuela es un todo, complejo y delimitado por su función, pero en  el que las relaciones interpersonales, laborales y administrativas, son fundamentales” (p. 2). Esto implica la necesidad de asumir el ambiente escolar y su cultura organizacional, como una red de interconexiones que requieren de constante evaluación y revisión para su reajuste permanente, permitiendo una adaptación a las nuevas características del entorno y persiguiendo grados importantes de satisfacción y proactividad en sus componentes o actores.
En este mismo orden de ideas, al no alcanzar una seria comprensión sobre la relación o interconexión existente entre los elementos que conforman el clima organizacional en la escuela, se asume una posición establecida sobre la base de un alejamiento permanente de los factores que constituyen el acto educativo, particularmente en ámbitos relacionados con el desempeño docente, así como de las relaciones interpersonales establecidas en la institución y el alcance de las metas.  Esta valoración es altamente necesaria para la optimización de las actividades escolares y representa una búsqueda constante de la gerencia moderna y por lo tanto, del docente y el directivo en una institución escolar.