miércoles, 17 de febrero de 2016

Ensayo Comportamiento Organizacional

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Universidad  Nororiental Privada
Gran Mariscal de Ayacucho
Universidad Valle del Momboy








Ensayo





                                                      Facilitador: MsC. Yolanda Esteban
                                                  Maestrantes: Sánchez Reynaldo








Santa Bárbara, diciembre de 2015
La sociedad humana, responde a criterios organizacionales. La presencia del modelo correspondiente a la organización, es permanente, define el contexto del grupo y de todo elemento formal de un colectivo, representando un mecanismo de agrupación funcional, altamente convencional, según el cual, todos los componentes de un sistema, tienden a establecer relaciones a partir de sus requerimientos y necesidades, facilitando su evolución positiva. La civilización moderna depende de organizaciones como la forma más eficiente y racional que se conoce de agrupación social, estas son poderosos instrumentos sociales que combinan el esfuerzo humano, los recursos naturales y la maquinaria tecnológica para lograr fines determinados. Su presencia es de carácter histórico y hasta vegetativo, en el sentido de conformar un modelo natural.
En tal sentido, la evolución histórica de este modelo funcional, ha presentado un desarrollo progresivo y dinámico, estableciendo mecanismos de optimización constante, en casos como la aparición y aplicación sistemática de conceptos como la planificación, la coordinación la dirección y el control, gracias al estudio de la administración la cual es considerada por Sikula (2003) como “La planeación, organización, control, dirección, comunicación y toma de decisiones que cualquier organización lleva a cabo con el fin de coordinar los diferentes recursos para crear eficientemente algún producto o servicio” (s.n). Es decir, un esfuerzo dirigido a otorgar preeminencia a la gestión coordinada de esfuerzos para el logro de un objetivo previamente planteado a través de mecanismos validados por la administración adecuada.
Al respecto, es la administración la que asume el compromiso de la empresa u organización  para lograr los objetivos propuestos  por esta y de esta manera obtener una producción de calidad en el tiempo requerido usando la planificación y seguimiento del cumplimiento, tomando en cuenta para ello los recursos materiales y humanos que estén a su alcance, por lo tanto para que esto se logre es necesario tener presente la administración de personal adecuada, precisando las funciones principales que en la práctica incluyen el empleo de recursos humanos, es decir, que cada uno conozca la función que desempeña, es por ello que el gerente debe velar por la planeación de los recursos humanos permitiendo determinar y satisfacer los requisitos del personal, con el fin de llevar a cabo los planes integrales de una organización.
            Ahora bien, en la actividad escolar, requiere de una serie de conceptos asociados a la acción de aula, ella por si misma constituye solo una parte, sustancial, pero no absoluta de su gestión institucional. Para Pumar (2012): “Al definir la acción escolar, se estiman espacios de tipo general y específicos, en los que se incluyen aspectos como la interacción laboral o la adquisición de recursos para el aula, todos son importantes” (p. 23). Para el autor, se trata de una concepción integral, definida por la incorporación de diversos elementos con los que la institución termina por cumplir su cometido de manera efectiva.
De lo anterior, surge una idea central, determinada por la interconexión positiva que deben tener estos elementos, conjugándose en un concepto denominado clima organizacional. El mismo se define como el conjunto de factores que determinan la actividad de una organización, ofreciendo una analogía con el ambiente. Es concebido por Gordon (2008), como “El conjunto de percepciones, sentimientos, actitudes, hábitos, creencias, valores, tradiciones y formas de interacción dentro y entre los grupos existentes en todas las organizaciones” (p. 54), es decir, la gama de situaciones y factores que pueden afectar la acción escolar, desde la perspectiva de los docentes y directivos, como actores institucionales.
En función de este concepto, se han desarrollado experiencias basadas en ofrecer elementos positivos de interacción entre los actores escolares. En Argentina por ejemplo, se estima la cultura organizacional, como un elemento determinantes de la acción escolar, llegando a desarrollar matrices de evaluación en las cuales, se toman en cuenta los aspectos ligados a este concepto. En efecto, Plaza (2013) afirma: “La consideración en torno al clima organizacional es fundamental para la escuela, no se trata solo de relaciones laborales, sino de la optimización del desempeño docente” (p. 4). Se enmarca de esta manera, el conjunto de factores que pueden afectar el desarrollo efectivo de los objetivos institucionales.
Dicha posición ecléctica, se complementa con lo señalado por Martínez (2009) en torno a la escuela colombiana “En la nueva educación propuesta, cada factor es importante, pero sobre todo, aquel que contribuye a mejorar el ambiente del aula y promover el aprendizaje de manera positiva” (p. 56). Para este autor, la referencia es al carácter globalizado y ecléctico, que puede llegar a tener la función escolar, y la manera como la misma, depende de conceptos variados, en algunos casos, dispersos, pero siempre conjugados en la idea dela cultura organizacional como su soporte básico.
El desarrollo de este tipo de ambientación positiva, se refiere a aspectos que no se limitan al aula o a la referencia administrativa, por el contrario, establecen un patrón regulado por la caracterización de la escuela como una organización productiva, destinada a una acción específica, definida por el conjunto de elementos que colaboran en su objetivo funcional, como es el proceso de enseñanza y aprendizaje.  Por ello, este concepto incluye motivación, cumplimiento de logros, desarrollo personal, alcance de metas, así como otros factores que pueden operar en espacios diferentes a la escuela, pero que la identifican como una institución de finalidades específicas.
Sin embargo, la atención prestada a los elementos que conforman el clima organizacional en la escuela, es relativamente reciente. De hecho, las primeras investigaciones en este sentido, datan de la década de los años 90, ello debido a la gestión del concepto señalado, solo hasta el periodo inmediatamente anterior al señalado. En Venezuela, incluso es aún más reciente y su estudio se limita en muchos aspectos a la puntualización en torno al desempeño docente como elemento central, más no a la gestión de la escuela en general o del proceso de enseñanza y aprendizaje. Se trata de una actividad a la que se le ha prestado poca atención y sobre la cual, Oliveros (2012) plantea: “El clima organizacional no es un tema recurrente en las evaluaciones realizadas en las instituciones educativas” (p. 239). Para la autora, este concepto es poco usual, por lo complejo que termina siendo en ambientes como los escolares, en donde existen muchas variables de estudio.
En efecto, la escuela y no solo la venezolana, es muy compleja desde el punto de vista de su referencia laboral y pedagógica y generalmente, ambos conceptos se mantienen alejados de la consideración de los evaluadores. Se asume como cierto, que la administración es un espacio de carácter tan concreto, que debe ser manejado de manera específica, alejándola de la consideración en torno al proceso de enseñanza y aprendizaje, esto según la apreciación de Méndez (2008), quien señala: “La gerencia educativa, se concentra en los aspectos administrativos, en muchos casos como producto de una concepción errada de la gestión escolar” (p. 41). De acuerdo con esta visión, el directivo se centra fundamentalmente en aspectos relativos al funcionamiento administrativo, dejando de lado la conexión que estos mantienen con lo pedagógico. Dicha separación termina por convertir al área de evaluación laboral, como un campo alterno, pero no interactivo con el aspecto pedagógico, causando una seria divergencia de criterios, cuando ambos se encuentran en cualquier aspecto institucional. En este sentido, cabe destacar la opinión de Luque (2008), al expresar: “La Escuela es un todo, complejo y delimitado por su función, pero en  el que las relaciones interpersonales, laborales y administrativas, son fundamentales” (p. 2). Esto implica la necesidad de asumir el ambiente escolar y su cultura organizacional, como una red de interconexiones que requieren de constante evaluación y revisión para su reajuste permanente, permitiendo una adaptación a las nuevas características del entorno y persiguiendo grados importantes de satisfacción y proactividad en sus componentes o actores.
En este mismo orden de ideas, al no alcanzar una seria comprensión sobre la relación o interconexión existente entre los elementos que conforman el clima organizacional en la escuela, se asume una posición establecida sobre la base de un alejamiento permanente de los factores que constituyen el acto educativo, particularmente en ámbitos relacionados con el desempeño docente, así como de las relaciones interpersonales establecidas en la institución y el alcance de las metas.  Esta valoración es altamente necesaria para la optimización de las actividades escolares y representa una búsqueda constante de la gerencia moderna y por lo tanto, del docente y el directivo en una institución escolar.

















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